El Vaticano anuncia al nuevo líder de la Iglesia Católica: un recorrido por su elección y la solemne ceremonia que lo consagrará

El proceso para elegir al nuevo Sumo Pontífice lleva el nombre de conclave y ha evolucionado a lo largo de la historia hasta llegar a su forma actual, que consiste en una votación entre los cardenales con derecho a voto - LA NACION

Por InfoArticulos

Miércoles 7 de Mayo de 2025 - 13:13

El Vaticano anuncia al nuevo líder de la Iglesia Católica: un recorrido por su elección y la solemne ceremonia que lo consagrará. Foto: Redacción InfoArticulosEl Vaticano anuncia al nuevo líder de la Iglesia Católica: un recorrido por su elección y la solemne ceremonia que lo consagrará. Foto: Redacción InfoArticulos

El cisma de Aviñón fue un período en el que la sede del papado se trasladó a Aviñón, en la región francesa de Provenza, durante casi 70 años. Durante este tiempo, hubo siete papas de nacionalidad francesa, pero también se afianzaron las ambiciones y poder de los cardenales, en su mayoría italianos. Tras el regreso a Roma en 1377, subsecuentes reformas buscaron limitar el poder de los emperadores en la elección papal, pero la importancia que los poderes europeos daban a este cargo, sumado a la creciente influencia de los cardenales, derivó entre 1378 y 1417 en el llamado Cisma Occidental, donde existieron hasta tres papas rivales, cada uno con su propia feligresía, su Colegio Sagrado de Cardenales y sus propias oficinas administrativas. El desprestigio público de haber tenido diferentes representantes de una Iglesia considerada Universal denunciándose unos a otros y actuando en función de los intereses de los monarcas que los apadrinaban dio gravedad a la institución, y llevó a buscar maneras de fijar el procedimiento del cónclave. Esta tarea la culminó Pío IV (1559-1565), que codificó todas las leyes sobre el tema promulgadas desde los tiempos de Gregorio X (1271-1276). Las reformas que rigen los cónclaves modernos se llevaron a cabo en el Siglo XX, con la abrogación de las potestades que los reyes europeos habían tenido para vetar a los papas por Pío X (1903-1914), y la promulgación de la constitución que instauró la mayoría de dos tercios para la elección de un nuevo papa por Pío XII (1939-1958). También se limitó el número de participantes a 120, aunque el derecho canónico actual contempla que este número, en última instancia, es decidido por la voluntad del Sumo Pontífice saliente.