Dos caras del mismo espectro político

Dos conceptos distintos: la derecha y el liberalismo

Por InfoArticulos

Lunes 26 de Mayo de 2025 - 03:30

Dos caras del mismo espectro político. Foto: Redacción InfoArticulosDos caras del mismo espectro político. Foto: Redacción InfoArticulos

En 1789 se inicia la Revolución Francesa, cuestionando el poder de la monarquía. En la Asamblea General, el rey ocupa un lugar central en la sala. Quienes lo apoyan se sientan a su derecha y quienes se oponen, a su izquierda. De allí surgen los términos derecha e izquierda.

La posición de derecha busca la permanencia del orden, un progreso paulatino dentro de un orden social heredado, y sus valores son la jerarquía, el deber, la tradición, el libre mercado y el nacionalismo. La derecha se ubica en un modelo de tinte más o menos autoritario, pues pretende establecer un orden que evite la lucha de clases del marxismo.

El liberalismo no entra en el debate colectivista de izquierdas y derecha, pues centra su atención en cada individuo de la sociedad. Si este es oprimido por las decisiones que toma alguien o un grupo determinado, acude a limitar tal poder, bregando por el respeto a la diversidad en el marco de instituciones fuertes, resultantes estas de la acción humana en el tiempo, pero nunca de la ejecución del designio humano.

El liberalismo clásico proviene de la burguesía europea de los siglos XVII y XVIII y de su lucha contra el absolutismo monárquico y los privilegios aristocráticos; defiende la no intromisión del poder del rey en los asuntos civiles, la libertad de culto y el ejercicio político y económico. Arranca con Adam Smith y su núcleo no es la exaltación del mercado, sino la defensa del individuo como sujeto responsable y la desconfianza hacia toda concentración de poder.

El liberalismo clásico no es “individualista” en el sentido de antisocial. Por el contrario, su objetivo es poner límites al poder del Estado para impedir cualquier limitación a la vida social. Su individualismo es ante todo epistemológico y metodológico: solo las personas tienen la capacidad de obrar, y de obrar libremente, en contra de la idea del sujeto colectivo.

Con la escuela austriaca, la libertad toma relevancia inédita. Ella desenmascara los totalitarismos tanto de izquierda como de derecha. Como dice Vargas Llosa: “El liberalismo está totalmente identificado con la democracia, y dentro de ella es quien más ha empujado a las transformaciones, a ese ideal quizá imposible de una sociedad absolutamente justa”.

Para la derecha, el Estado es el factor principal. Aunque apoye la propiedad privada y la libre empresa, duda ante la omnipotencia estatal. De allí que Alberdi afirme: “Todos los crímenes públicos contra la libertad del hombre, han podido ser cometidos, no solo impune, sino legalmente en nombre de la Patria omnipotente, invocada por su gobierno omnímodo”.

El liberalismo, defensor acérrimo de la libertad individual, se diferencia de la derecha que tiende a implementar un orden social mediante el “buen y correcto uso del poder”, una idea que tienta a caer en alguna forma de autoritarismo.